miércoles, 17 de febrero de 2016

Día de la Paz


   El pasado 29 de enero, celebramos la conmemoración del Día de la Paz. Una de las actividades planteadas en 2ºESO fue la redacción de relatos que tuvieran como temática central el tema de los refugiados. Los alumnos hicieron un ejercicio de empatía con unos personajes ficticios creados para tal efecto, la familia Hanaffi. El destino de esta familia estuvo por unos minutos en las manos y en la mente de nuestros creadores literarios, dando como resultado algunos relatos, que planteaban este gran problemas desde una óptica inocente, en la que siempre buscaban una forma rápida de sacar a los personajes de la situación terrible en la que se hallaban inmersos. 




El relato seleccionado pertenece al alumno de 2ºA Borislav Iskrenov Borislanov. Esta es nuestra minúscula aportación para visibilizar un problema universal y desgraciadamente eterno: las nefastas consecuencias de las guerras en la población civil de cualquier lugar del mundo. 




PACILANDIA, EL PARAÍSO


El sonido estridente de los bombardeos, los cascotes, las ruinas, los gritos, la persecución, el hambre…todo había motivado la huída de la familia Hanaffi. Un matrimonio y sus tres hijos. Miraron hacia atrás y vieron por última vez su ciudad, su casa, su gente, todo envuelto en una nube de miedo y odio que inundaba todo. Jamás se habían planteado abandonar aquel lugar que les había visto nacer, pero era la única salida para que ese mismo sitio no les viera morir.


La familia Hanaffi se fue a otro país, llamado Pacilandia, donde había más refugiados huidos de su país, al igual que ellos. Allí todo era muy bonito. Era como un paraíso, donde todos eran amigos de todos y no existían las guerras.  En Pacilandia había mucha comida y muchos animales,  ríos, lagos…era como una pequeña isla. Los Hanaffi se sentían muy bien allí. Poco a poco iban conociendo a  gente que sería muy importante en su vida.
-Hola. Me llamo Hasan y esta es mi mujer Fatima. Estos son mis hijos Mohamed, Halit y Salid. Somos la familia Hanaffi.
- Encantado de conoceros. Yo me llamo Youseff y  no tengo familia para presentaros. Los han matado y me he quedado completamente solo.
- Nosotros podemos ser tu nueva familia, si quieres-dijo Hasan.
- Muchas gracias. Será un honor quedarme con vosotros.
Y así la familia Hanaffi se fue ganando la confianza de las demás personas.
Se hizo de noche y se fueron a dormir. Pero Hasan no podía descansar. Al cerrar los ojos, un terrible sueño lo perseguía. En él mataban a su mujer y a sus hijos.
Youseff vio que algo lo perturbaba y lo despertó.
-¿Qué te pasa, amigo? ¿Estás bien?
- Estoy nervioso porque acabo de soñar que mataban a mi familia.
-Solo era un sueño. En tu caso solo era eso. Fíjate en ellos, tócalos y estate tranquilo, porque están a tu lado.
Youseff y Hasan estuvieron toda la noche hablando sobre lo que habían dejado atrás y lo que sería de ellos a partir de ese momento.
        Al día siguiente, decidieron hacer una fiesta. Hacía mucho tiempo que no se divertían. Ahora era el momento de intentar sonreír.  Toda la isla se puso muy contenta con la idea. Los mayores bailaban y los niños se metían en el agua a jugar.
Por la mañana, todos estaban agotados, sin fuerzas para hacer nada y se quedaron dormidos hasta tarde. Hasan había despertado temprano, otra vez inquieto por aquel terrible sueño. Cuando despertó sobresaltado fue al agua a darse un baño. Fatima, al no ver a su marido, salió a buscarlo y lo encontró llorando en el agua.
-¿Qué ocurre?-Preguntó inquieta.
-Estoy mal, Fatima. He tenido un mal sueño.
-Cuéntamelo- Le pidió su mujer preocupada.
-En mi sueño, os matan a todos de manera violenta. Yo sobrevivía y me quedaba absolutamente solo.
-No llores, amor mío. Yo estaré a tu lado, pase lo que pase.
-Te quiero-Respondió Hasan dándole un abrazo a Fatima.            
Volvieron a la isla y Yousseff se interesó por cómo estaba Hasan.
-Hasan, amigo ¿Cómo estás?
-Mejor, gracias.
- Me alegro, hermano.
Youseff y Hasan estuvieron a solas hablando sobre qué harían en adelante. No sabían si quedarse en Pacilandia o volver algún día a su país.  Claramente, Pacilandia les encantaba  porque no había guerras, ni normas. Todo era paz y tranquilidad y eso les tranquilizaba, pero en el fondo de su corazón, a pesar de todo, echaban de menos su país.
-    ¿Qué haremos en el futuro, Hasan? Por mí nos podemos quedar para siempre. Aquí estaremos a salvo y nadie morirá- Dijo Youseff.
-    Es verdad, Youseff. Pero lo tengo que pensar. Algún día nuestro país volverá a ser un lugar seguro-Contestó Hasan.
-    Pero tardará mucho tiempo. Quizá nuestros ojos no alcancen a verlo-Suspiró Youseff.
Se fueron todos a dormir y Hasan seguía teniendo su mal suelo. Se despertó temblando y fue donde Youseff.
-¡Youseff, despierta!-Gritó Hasan muy nervioso.
- ¿Qué ocurre, Hasan?- Preguntó preocupado Youseff.
- Lo he visto claro. Me quedaré en Pacilandia con mi familia. No quiero que este sueño que me atormenta pueda hacerse realidad en algún momento.
- Me alegro de tu decisión- Respondió aliviado Youseff.


Los hombres volvieron a dormir y a la mañana siguiente, Hasan anunció su decisión de quedarse para siempre en la isla. Todos empezaron a aplaudir y a gritar de alegría. Decidieron hacer otra gran fiesta para celebrarlo. Aquella era la mejor de todas las fiestas y nunca jamás la olvidarían, ¿sabéis por qué? Porque todos estaban en el cielo en una isla llamada Pacilandia. 

María José Gómez López
(Profesora de Lengua Castellana y Literatura)

No hay comentarios:

Publicar un comentario