jueves, 25 de febrero de 2016

UNA SOMBRA

Había una vez un pueblo completamente deshabitado. Una tarde, en otoño, llegó al pueblo abandonado un viajero que se había equivocado de camino. Llamó dubitativamente a la puerta de la cabaña y entonces observó cómo la puerta se abría lentamente, haciendo un ruido molesto.
El viajero se asomó para ver quién había abierto, pero no vio a nadie. La cabaña estaba muy oscura, así que decidió sacar una linterna de su mochila. La encendió y cuidadosamente fue ojeando la estancia. Había una mesita pequeña y una silla medio rota, pero se podía sostener.  Al lado se encontraba una hamaca vieja. Decidió sacar de su mochila un bocadillo y una cantimplora de agua y aprovechó la mesita para comer. Cuando terminó se echó en la hamaca para descansar.

Después de un buen rato sintió una brisa suave en su rostro, pero no le dio ninguna importancia. Pero poco a poco, la brisa era cada vez más intensa, y el viajero comenzó a escuchar susurros, que no lograba entender.  Cogió su linterna para ver quién estaba con él, pero en la cabaña no había nadie más. Pensó que eran alucinaciones suyas y se volvió a echar en la hamaca.  De repente, se dio cuenta de que se empezaba a mover lentamente.
El joven se levantó e intentó abrir la puerta para escapar, pero se había quedado atrancada por fuera. Se puso a gritar  y a pedir ayuda,  aunque pronto se dio cuenta de que no le serviría de nada, porque el pueblo estaba deshabitado. Estaba muy asustado. De repente, se dio cuenta de que había una barra de hierro en el suelo. La agarró y empezó a golpear la cerradura de la puerta, mientras que escuchaba una voz femenina que le susurraba que se quedara con ella porque se sentía muy sola.
Tras un enorme esfuerzo, la cerradura se abrió y el viajero salió corriendo rápidamente, mientras notaba cómo lo perseguía una sombra, reflejada en el suelo. Ya eran casi las nueve de la noche.  Habían pasado cinco horas y seguía sin anochecer. El viajero corría todo lo que podía. Estaba aterrorizado y a la vez confundido.  Por fin llegó a la a señal de la salida del pueblo y notó cómo la sombra se alejaba de él.
Había conseguido salir con vida de aquel lugar y a partir de ese momento, tenía muy claro que no volvería a llamar a la puerta de ningún desconocido.


Iva Ventsislavova  2ºA

martes, 23 de febrero de 2016

El viaje de la imaginación

            A partir de un fragmento de El espíritu del último verano de Susana Vallejo, los alumnos de 2ºESO  han elaborado diferentes finales, convirtiéndolo en un relato de distintos tipos: amoroso, fantástico y policial.
Aquí tenemos un ejemplo de cada, en el que podemos ver cómo nuestra imaginación nos puede llevar a descubrir diferentes universos narrativos:



Apreté el acelerador y entré en la autopista tan cargado de dudas como de libros la mochila de un niño en su primer día de clase. Me preguntaba si no estaría haciendo el idiota, porque para poder volver al lugar en el que transcurrieron los veranos de mi infancia y adolescencia, me había inventado una excusa tan peregrina en el trabajo que la voz de mi jefe se había cubierto de sospechas y desconfianzas. Me estaba jugando el puesto que tanto me había costado conseguir y lo hacía por un simple sueño. 

Me fui al pueblo de mi infancia a buscar a una persona, no cualquier persona, sino la persona más especial, la que al pasar por mi vida dejó la huella más grande. Fui a por el amor primero, esa chica alta, de ojos claros… la que me tuvo enamorado toda mi infancia. Cuando llegué allí, ella no sabía que estaba en el pueblo. Para sorprenderla, fui a su casa ¡qué recuerdos! El balcón donde ella se asomaba todas las noches seguía igual. Llamé a la puerta, me abrió un hombre grande y fuerte, que me intimidaba. Me dijo que quién era, qué hacía allí, a quién había ido a ver. Yo asustado contesté que era el vecino y que estaba allí para visitar a una vieja amiga de la infancia. De repente, oí una voz, la voz más dulce que jamás había oído.
Era ella, seguía igual de guapa que siempre. Ella dijo que quién era, yo respondí que un vecino. El señor que me abrió, de repente dijo que estaba encantado de conocerme, que aquella  era su mujer y que si necesitaba cualquier cosa estarían allí  para todo. Luego, cerró la puerta. Quería morirme, el amor de mi vida ya no era mío.
Volví a la ciudad otra vez. Tenía que olvidarme ya de esa chica y encontrar otra, aunque es imposible olvidarse del primer amor.

Natalia Caso Pérez 2ºA

Apreté el acelerador y entré en la autopista tan cargado de dudas como de libros la mochila de un niño en su primer día de clase. Me preguntaba si no estaría haciendo el idiota, porque para poder volver al lugar en el que transcurrieron los veranos de mi infancia y adolescencia, me había inventado una excusa tan peregrina en el trabajo que la voz de mi jefe se había cubierto de sospechas y desconfianzas. Me estaba jugando el puesto que tanto me había costado conseguir y lo hacía por un simple sueño. 

-En poco tiempo llegaré-Pensaba.
Estaba viendo una nube negra, que con el coche podría traspasar. Me adentré en ella. Algo sucedía; estaba claro. De pronto estaba caminando ¿Qué estaba pasando? Todo mi entorno se movía cada vez más deprisa. Yo seguía al mismo paso intentando averiguar qué sucedía a mi alrededor. No me cansaba de andar, todo se movía muy rápido.
Llegué a mi casa, a la de mi pueblo natal. Cuando entré, me miré en el espejo y vi la apariencia de un hombre de anciana edad. No sabía qué hacer. Miré el calendario. Era el mismo día,  cuarenta y nueve años más tarde. Según me movía el tiempo avanzaba. No entendía qué estaba pasando.  Estaba claro que tendría que salir a la calle. Intenté caminar, pero algo me atrajo poderosamente. Abrí los ojos y vi un agujero negro. Parecía todo una pesadilla, pero no fue así. Me adentré en él. Tenía que haber forma de cerrarlo, por pura lógica.  Había dos camino, uno representa la vida; el otro la muerte.
Ya había vivido lo suficiente, antes o después llegaría mi hora…
Manuel Díez Carbajo 2ºA

Apreté el acelerador y entré en la autopista tan cargado de dudas como de libros la mochila de un niño en su primer día de clase. Me preguntaba si no estaría haciendo el idiota, porque para poder volver al lugar en el que transcurrieron los veranos de mi infancia y adolescencia, me había inventado una excusa tan peregrina en el trabajo que la voz de mi jefe se había cubierto de sospechas y desconfianzas. Me estaba jugando el puesto que tanto me había costado conseguir y lo hacía por un simple sueño.

El sueño de ser criminólogo que con este caso, se haría realidad. Me dirigí hacía Madrid concretamente a Majadahonda. Allí se había producido el asesinato de un niño de unos quince años en un pasillo del instituto. Majadahonda era un lugar peligroso y cada semana se producía un asesinato. Sospeché que se trataba de los hermanos Sánchez, que eran sus principales enemigos y le hacían la vida imposible. Aunque uno estaba más involucrado que otro.
La semana pasada me llegaron informes de que el niño asesinado, llamado Jorge, había tenido una brutal pelea con estos hermanos y le habían amenazado de muerte.                                                                                                                
Los hermanos Sánchez fueron interrogados, pero ellos explicaron que habían estado en el bar “Paraíso” con otro chico cuando se cometió el crimen. También investigué al profesor de matemáticas que se llamaba Juan. Juan había suspendido la evaluación a Jorge, aunque él había sacado buenas notas. Jorge muy enfadado, le pincho las ruedas del coche y este le dijo que tendría su merecido. El conserje lo escuchó todo y me lo contó detalladamente.

Y así es como empezó mi carrera de criminólogo.
Belén Tomé Torío 2ºA


miércoles, 17 de febrero de 2016

Día de la Paz


   El pasado 29 de enero, celebramos la conmemoración del Día de la Paz. Una de las actividades planteadas en 2ºESO fue la redacción de relatos que tuvieran como temática central el tema de los refugiados. Los alumnos hicieron un ejercicio de empatía con unos personajes ficticios creados para tal efecto, la familia Hanaffi. El destino de esta familia estuvo por unos minutos en las manos y en la mente de nuestros creadores literarios, dando como resultado algunos relatos, que planteaban este gran problemas desde una óptica inocente, en la que siempre buscaban una forma rápida de sacar a los personajes de la situación terrible en la que se hallaban inmersos. 




El relato seleccionado pertenece al alumno de 2ºA Borislav Iskrenov Borislanov. Esta es nuestra minúscula aportación para visibilizar un problema universal y desgraciadamente eterno: las nefastas consecuencias de las guerras en la población civil de cualquier lugar del mundo. 




PACILANDIA, EL PARAÍSO


El sonido estridente de los bombardeos, los cascotes, las ruinas, los gritos, la persecución, el hambre…todo había motivado la huída de la familia Hanaffi. Un matrimonio y sus tres hijos. Miraron hacia atrás y vieron por última vez su ciudad, su casa, su gente, todo envuelto en una nube de miedo y odio que inundaba todo. Jamás se habían planteado abandonar aquel lugar que les había visto nacer, pero era la única salida para que ese mismo sitio no les viera morir.


La familia Hanaffi se fue a otro país, llamado Pacilandia, donde había más refugiados huidos de su país, al igual que ellos. Allí todo era muy bonito. Era como un paraíso, donde todos eran amigos de todos y no existían las guerras.  En Pacilandia había mucha comida y muchos animales,  ríos, lagos…era como una pequeña isla. Los Hanaffi se sentían muy bien allí. Poco a poco iban conociendo a  gente que sería muy importante en su vida.
-Hola. Me llamo Hasan y esta es mi mujer Fatima. Estos son mis hijos Mohamed, Halit y Salid. Somos la familia Hanaffi.
- Encantado de conoceros. Yo me llamo Youseff y  no tengo familia para presentaros. Los han matado y me he quedado completamente solo.
- Nosotros podemos ser tu nueva familia, si quieres-dijo Hasan.
- Muchas gracias. Será un honor quedarme con vosotros.
Y así la familia Hanaffi se fue ganando la confianza de las demás personas.
Se hizo de noche y se fueron a dormir. Pero Hasan no podía descansar. Al cerrar los ojos, un terrible sueño lo perseguía. En él mataban a su mujer y a sus hijos.
Youseff vio que algo lo perturbaba y lo despertó.
-¿Qué te pasa, amigo? ¿Estás bien?
- Estoy nervioso porque acabo de soñar que mataban a mi familia.
-Solo era un sueño. En tu caso solo era eso. Fíjate en ellos, tócalos y estate tranquilo, porque están a tu lado.
Youseff y Hasan estuvieron toda la noche hablando sobre lo que habían dejado atrás y lo que sería de ellos a partir de ese momento.
        Al día siguiente, decidieron hacer una fiesta. Hacía mucho tiempo que no se divertían. Ahora era el momento de intentar sonreír.  Toda la isla se puso muy contenta con la idea. Los mayores bailaban y los niños se metían en el agua a jugar.
Por la mañana, todos estaban agotados, sin fuerzas para hacer nada y se quedaron dormidos hasta tarde. Hasan había despertado temprano, otra vez inquieto por aquel terrible sueño. Cuando despertó sobresaltado fue al agua a darse un baño. Fatima, al no ver a su marido, salió a buscarlo y lo encontró llorando en el agua.
-¿Qué ocurre?-Preguntó inquieta.
-Estoy mal, Fatima. He tenido un mal sueño.
-Cuéntamelo- Le pidió su mujer preocupada.
-En mi sueño, os matan a todos de manera violenta. Yo sobrevivía y me quedaba absolutamente solo.
-No llores, amor mío. Yo estaré a tu lado, pase lo que pase.
-Te quiero-Respondió Hasan dándole un abrazo a Fatima.            
Volvieron a la isla y Yousseff se interesó por cómo estaba Hasan.
-Hasan, amigo ¿Cómo estás?
-Mejor, gracias.
- Me alegro, hermano.
Youseff y Hasan estuvieron a solas hablando sobre qué harían en adelante. No sabían si quedarse en Pacilandia o volver algún día a su país.  Claramente, Pacilandia les encantaba  porque no había guerras, ni normas. Todo era paz y tranquilidad y eso les tranquilizaba, pero en el fondo de su corazón, a pesar de todo, echaban de menos su país.
-    ¿Qué haremos en el futuro, Hasan? Por mí nos podemos quedar para siempre. Aquí estaremos a salvo y nadie morirá- Dijo Youseff.
-    Es verdad, Youseff. Pero lo tengo que pensar. Algún día nuestro país volverá a ser un lugar seguro-Contestó Hasan.
-    Pero tardará mucho tiempo. Quizá nuestros ojos no alcancen a verlo-Suspiró Youseff.
Se fueron todos a dormir y Hasan seguía teniendo su mal suelo. Se despertó temblando y fue donde Youseff.
-¡Youseff, despierta!-Gritó Hasan muy nervioso.
- ¿Qué ocurre, Hasan?- Preguntó preocupado Youseff.
- Lo he visto claro. Me quedaré en Pacilandia con mi familia. No quiero que este sueño que me atormenta pueda hacerse realidad en algún momento.
- Me alegro de tu decisión- Respondió aliviado Youseff.


Los hombres volvieron a dormir y a la mañana siguiente, Hasan anunció su decisión de quedarse para siempre en la isla. Todos empezaron a aplaudir y a gritar de alegría. Decidieron hacer otra gran fiesta para celebrarlo. Aquella era la mejor de todas las fiestas y nunca jamás la olvidarían, ¿sabéis por qué? Porque todos estaban en el cielo en una isla llamada Pacilandia. 

María José Gómez López
(Profesora de Lengua Castellana y Literatura)

miércoles, 10 de febrero de 2016

Visita a la fábrica SIRO de Venta de Baños

        Una fría mañana del mes de enero, los alumnos de 4º ESO D, 1º y 2º Bachillerato fuimos a Venta de Baños (Palencia) a visitar la fábrica de pasta SIRO, una de las plantas que tiene el grupo (galletas, bollería, pan de molde, cereales, …) repartidas por la geografía castellano leonesa. El objetivo fue conocer, in situ, la producción y la organización empresarial de la empresa, con la idea, por un lado, de conocer las últimas tecnologías en producción y gestión de almacenamiento y, por otro, de acrecentar la cultura emprendedora en los alumnos. Nos sorprendió la relación máquinas y robots (factor capital) mucho mayor que el número de trabajadores, lo que nos hizo reflexionar, y quizá nos ayudó a entender el gran número de parados que tenemos en nuestros días, aunque fuimos muy conscientes de que así se aumenta la productividad,…. ese término del que se habla tanto en nuestros días.

   
     Además nuestra salida extraescolar quería, no solo conocer un poquito el sector agroalimentario, tan relevante, en nuestra Comunidad, si no también nuestro interesantísimo patrimonio artístico y cultural, así que aprovechamos para visitar la iglesia visigoda de San Juan de Baños, en Baños de Cerrato, muy cerquita de la fábrica SIRO. Esta iglesia, según nos contaron, fue una de las primeras construidas en España, allá por el Siglo VII de nuestra era.
     Y para rentabilizar el viaje acabamos nuestra jornada en Palencia, visitando la Bella desconocida, que para nosotros ha dejado de serlo y ahora que la conocemos podemos decir que es una joya de arte que combina varios estilos, predominando el gótico. Por cierto, el guía de la Catedral nos atendió muy bien y es que sabía que veníamos de Villalpando, así que nos explicó con especial esmero la capilla de los Reyes de la Catedral, pues la decoraron, con yeserías, los hermanos Corral de Villalpando, allá por el Siglo XVI. La atención del guía siguió con enseñarnos el triforio de la Catedral, lo que nos pareció especialmente curioso, la cripta de San Antolín, un cuadro del Greco, etc. Todo esto hizo que pasáramos un día estupendo por tierras palentinas y nos convencimos de que aprender fuera de las aulas también es muy interesante. Y llegó la hora de partir, así que cogimos de nuevo el autobús y dejamos la ribera del Carrión para disfrutar del paisaje de vuelta por Tierra de Campos hasta nuestro IES.


Ana Lezcano Muñoz
Departamento de Economía